
La región que hoy compete analizar es considerada de las más fecundas a nivel nacional. La región Lerma-Chapala o Bajío zamorano consiste en la porción noroccidental del actual estado de Michoacán cuya orografía presenta peculiar estructura a razón de la intensa actividad volcánica de épocas pasadas. Con el transcurrir de los tiempos geológicos e históricos, la flora y fauna, el viento y la lluvia se encargaron de esculpir los actuales paisajes (1) y emitieron un armonioso panorama de valles aislados por cadenas de montañas.
El espacio referido “se cierra por su extremo oeste con el mar chapálico, así denominado por los españoles en la época de la conquista. Por el norte, limita con el río Lerma que vierte sus aguas sobre Chapala, hacia el sur topa con la altísima sierra de Patamban y fragmentos de la cordillera neovolcánica, al oriente con una serie de cerros (Grande, Zináparo, Varal, Cobre y Tule) sucesión conocida como Sierra de Purépero la cual separa a la región zamorana de los altos valles de La Piedad, Penjamillo y Zacapu.”(2) Con base en lo anterior, el espacio se encuentra bien demarcado por accidentes geográficos que se traducen en 7,500 kilómetros cuadrados y configuran a veintiséis municipios: Briseñas, Chavinda, Chilchota, Churintzio, Ecuandureo, Ixtlán, Jacona, Jiquilpan, La Piedad, Marcos Castellanos, Cojumatlán de Régules, Numarán, Pajacuarán, Penjamillo, Purépero, Sahuayo, Tangamandapio, Tangancícuaro, Tanhuato, Tlazazalca, Venustiano Carranza, Vista Hermosa, Yurécuaro, Zacapu, Zamora y Zináparo.(3)
La región concentra una combinación de llanos y elevaciones, “el valle es multiforme, producto de caprichos geológicos que hicieron saltar montes sin ton ni son de tal manera que la planicie no puede verse entera”,(4) sobre dicha condición se formaron cuatro grandes valles (Zamora-Jacona, Ecuandureo, Ciénaga de Chapala y Tangancícuaro) separados por pronunciaciones orográficas. Los suelos, que en el pasado pertenecieron al lecho lacustre y ahora empleados para cultivo, han dirigido a la zona zamorana a un dinamismo en economía, actividades comerciales y productivas que de una u otra manera delinean y ordenan la vida económica, política y social de los individuos que en ella residen.(5)
No muy lejos de Zamora, en el margen oeste del valle, entre las colinas, por el antiguo camino Real a Colima, se fundó Tangamandapio, “de pocos indios pero buen temple, lindas aguas, lindas tierras apto para el cultivo de toda clase de semillas y legumbres”.(6) El siempre verde vallecito de Tangamandapio,(7) como lo describió Luis González y González, se encuentra matizado por una amplia gama de colores y sabores que dotan al espacio de un encanto visual. Guamúchiles, xoconostles, pitayos y zapotes se levantan por encima de las construcciones de adobe y teja. En la serranía el pino, encino, parota, guaje, cascalote y cirián(8) se abren paso entre pequeñas plantillas medicinales como “doradilla, gordolobo, espinosilla, árnica, yerba del sapo y borreguilla”.(9) En las cumbres, donde la maleza es densa, están los encinales y pinares, en menor proporción se hallan erguidos los tepehuajes, tepames, palodulces, guajes y mezquites, sin olvidar que a lo largo y ancho de las elevaciones orográficas municipales “crecen orquídeas, charagüescas, bembéricuas, ortigas y anisillillos que complementan el rico paisaje”.(10) En tiempo de sequía sobresale el aspecto arisco de la vegetación: maguey, huizache, nopal, uña de gato, mezquite y ortigas.(11) La vasta cubierta vegetal montañosa hace contraste con la flora del fondo del valle que está plagado de parcelas y solares con árboles frutales y de ornato.
La fisonomía de Tangamandapio se obtuvo gracias al pujante vulcanismo que cubrió de montañas la citada porción territorial. Como resultado, el municipio conjuga un estilizado ritmo de pequeños valles circundados por montañas cuyas alturas van entre 1980 a 2886 metros sobre el nivel del mar.
Elevaciones orográficas de Tangamandapio:
| ELEVACIÓN | LOCALIDAD | ALTITUD |
| Cerro Queruato | Tarecuato | 2467 |
| Cerro Cupácuaro | Adjunto al C. Queruato | 2414 |
| Cerro Hilario | La Cantera | 2320 |
| Cerro Parastacua | La Cantera | 2400 |
| Cerro Cupácuaro II | Adjunto al C. Hilario | 2240 |
| Cerro las Cuevas | Querénguaro | 2220 |
| Cerro Viejo | Churintzio | 2120 |
| Cerro San Juan de Ulúa | Churintzio | 1680 |
| Cerro El Guayabo | El Guayabo | 2180 |
| Cerro Cariñoso | El Saucillo | 1920 |
| Cerro El Comalito | Límites con Villamar | 2080 |
| Cerro Los Timones | Límites con Tingüindín | 2000 |
| Cerro El Treso | Paso del Molino | 1900 |
| Cerro El Burro | Paso del Molino | 1960 |
| Cerro La Cruz | Cenáculo de María | 1860 |
| Cerro El Arrastradero | Paso del Molino | 1940 |
| Cerro La Chuparrosa | Tarecuato | 2886 |
| Cerro Ziricat Juata | Tarecuato | 2140 |
| Cerro Partido | Tarecuato | 2140 |
| Cerro Charapuato | Los Hucuares | 2120 |
| Cerro Valerio | Los Hucuares | 1960 |
| Cerro La Cofradía | Los Hucuares | 1960 |
| Cerro Las Charandas | Los Hucuares | 2240 |
| Cerro Igraniish | La Cantera | 2200 |
| Cerro Pelón | Querénguaro | 2220 |
| Cerro Cuates | El Nopalito | 2510 |
| Cerro Prieto | Puerto de Lucas | 2146 |
| Cerro Blanco | Santiago Tangamandapio | 1980 |
| Cerro La Guanumera | Límite con Chavinda | 1820 |
| Loma Los Charcos | Santiago Tangamandapio | 1760 |
| Loma La Peñita | Santiago Tangamandapio | 1700 |
Fuente: Elaboración propia con base en: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Tarecuato: carta topográfica, 1:50000, México, INEGI; Angélica Navarro Ochoa, Relaciones de género y trabajo femenino, en dos localidades del municipio de Tangamandapio, Michoacán, Zamora, El Colegio de Michoacán, tesis de doctorado, 2007, p. 28; Rafael González Hernández, Pintando con brocha gorda: un intento más por resolver la problemática de la tenencia de la tierra en México, Zamora, El Colegio de Michoacán, tesis de maestría, 2001, p.16.

Elaboración propia con base en: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Tarecuato: carta topográfica, 1:50000, México, INEGI; Angélica Navarro Ochoa, Relaciones de género y trabajo femenino, en dos localidades del municipio de Tangamandapio, Michoacán, Zamora, El Colegio de Michoacán, tesis de doctorado, 2007, p. 28; Rafael González Hernández, Pintando con brocha gorda: un intento más por resolver la problemática de la tenencia de la tierra en México, Zamora, El Colegio de Michoacán, tesis de maestría, 2001, p.16.
Las elevaciones orográficas mantienen restringido el espacio, pero al mismo tiempo, “dotan de tierra arcillosa de estructura prismática, de profunda y lenta permeabilidad, tierras negras y buenas en lenguaje común,” (12) a tal grado que: “en las tierras templadas de Santiago Tangamandapio se cultivaba un maíz de riego que se cosecha entre julio y agosto […]” (13) y otro de temporal que se cosecha entre diciembre y enero. De esta manera, el municipio se consolidó como pueblo maicero y sus pobladores incursionaron en dicho sector como principal medio de subsistencia.
La temperatura nunca es calurosa ni tampoco hace demasiado frío, es tierra templada. Y como escribió Luis González: “si se aplica el sistema ideado por Wladimir Peter Köppen cabe en la fórmula CWb: templado con lluvias en verano. Diciembre y enero son los meses más fríos y mayo- junio los más cálidos, en el municipio no son frecuentes las heladas aunque si se presentan lluvias frías “aguanieves” y cabañuelas, en fin, es un municipio fresco, ventoso, rico en manantiales, con bravo y breve temporal de lluvias.”(14) Por ello la hidrografía es temporal salvo algunos manantiales que dotan al municipio de líquido permanentemente.
[1] Martín Sánchez Rodríguez y Brigitte Boehm Schoendube, Cartografía hidráulica de Michoacán, Zamora, El Colegio de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán, 2005, pp. 40-41.
[2] Luis González y González, Zamora, Zamora, El Colegio de Michoacán, 1994, p. 21.
[3] Luis González y González, Michoacán, lagos azules y fuertes montañas, Morelia, Secretaría de Educación Pública, 1991, p. 35.
[4] Gustavo Verduzco Igartúa, Una ciudad agrícola: Zamora, del porfiriato a la agricultura de exportación, México, El Colegio de México, El Colegio de Michoacán, 1991, p. 47.
[5] Angélica Navarro Ochoa, Relaciones de género y trabajo femenino en dos localidades del municipio de Tangamandapio, Zamora, El Colegio de Michoacán, Tesis de doctorado, 2007, p. 75.
[6] Diego de Basalenque, Los agustinos, aquellos misioneros hacendados, México, Secretaría de Educación Pública, Cien de México, 1985, p. 240.
[7] Luis González y González, Michoacán, muestrario de México, Guadalajara, Banca PROMEX, 1991, p. 10.
[8] Secretaría de Gobernación, Los municipios de Michoacán, México, Secretaría de Gobernación, Gobierno del Estado de Michoacán, 1988, p. 396.
[9] Luis González y González, Zamora…, p.28.
[10] Idem.
[11] Idem.
[12] Gustavo Verduzco Igartúa, op. cit., p.43.
[13] Carlos S. Paredes Martínez, Historia y sociedad: ensayos del seminario de historia colonial de Michoacán, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1997, p.79.
[14] Luis González y González, Pueblo en vilo, microhistoria de San José de Gracia, México, El Colegio de México, 1979, p.22.